«En la recepción les dieron la lista de los hoteles de la ciudad. Amalfitano sugirió que podían llamar desde la universidad, ya que al parecer la relación entre Guerra y los críticos era óptima, o el respeto que sentía Guerra por los críticos era reverencial y no exento de temblores, temblores a su vez no exentos de vanidad o coquetería, aunque también hay que añadir que tras la coquetería o los temblores se agazapaba la astucia, pues si bien la disposición favorable de Guerra estaba dictada por el deseo del rector Negrete, no se le ocultaba a Amalfitano que Guerra pensaba sacar tajada de la visita de los ilustres profesores europeos, sobre todo si se tiene en cuenta que el futuro es un misterio y que uno nunca sabe a ciencia cierta en qué momento se tuerce el camino y hacia qué extraños lugares lo encaminan sus pasos. Pero los críticos se negaron a utilizar el teléfono de la universidad e hicieron las llamadas con cargo a sus propias habitaciones.»
Roberto Bolaño fue un escritor chileno, figura central de la literatura hispanoamericana contemporánea, su obra combina experimentación narrativa, crítica cultural y una profunda sensibilidad poética. Tras años de vida precaria y dedicación absoluta a la escritura, alcanzó reconocimiento internacional con Los detectives salvajes, publicada en 1998, que obtuvo el Premio Rómulo Gallegos, y con 2666, publicada póstumamente, considerada por muchos su obra mayor. Su narrativa —que incluye cuentos, novelas y ensayos— explora la violencia política, el desarraigo, la búsqueda obsesiva y el destino trágico de los artistas. Traducido a varios idiomas y convertido en autor de culto tras su muerte en 2003, Bolaño es hoy referencia obligada en la literatura de finales del siglo XX y comienzos del XXI.
