«Todas las tardes voy hasta el lindero por si sale de nuevo y la espero hasta las seis a ver si ella sube al bosque. Pero ni siquiera la he vuelto a ver asomada a la ventana. A veces me silban de algún lado y me emociono porque creo que es una seña de ella, pero el silbido se pierde entre los árboles y cambia de un lugar a otro.»
Una novela engañosa. Se anuncia como fantasía truculenta. Nos traslada a un imponente castillo en medio de un bosque donde vive una hermosa princesa, que canta y tiene muchos sueños. Pero no es Inglaterra o Alemania, tampoco Italia o Francia, es Colombia. ¿Y qué hace un castillo en Colombia? Ser el foco de atención de los pobladores y en especial de una pandilla de malandrines que ven una oportunidad y planifican un secuestro, llevándolo hasta las últimas consecuencias.




