«Pienso muchas veces en cómo habría sido nuestra vida si Mika no hubiera muerto. Si no se hubiera perdido de forma accidental aquel frío invierno, como se pierden los caramelos en los bolsillos de los niños pobres. Mika era nuestro pegamento, nuestra araña querida que nos había atrapad a todos, como a unos insectos, en su telaraña mágica y nos retenía en ella. Mika fue el único motivo por el que nos sentimos una familia durante varios años y no nos destrozamos como los perros rabiosos que éramos.»
Tatiana Țîbuleac es una escritora y periodista moldava que pasó de la crónica televisiva a convertirse en una de las voces literarias más sobresalientes del siglo XXI. Hija de un periodista y de una editora, creció entre periódicos, libros y manuscritos, estudió periodismo y trabajó durante años en prensa y televisión antes de trasladarse a París y explorar la narrativa. Se dio a conocer tempranamente con Fábulas modernas, pero fueron El verano en que mi madre tuvo los ojos verdes, y Jardín de vidrio las obras que la consagraron como una escritora seria: la primera, una confesión tan feroz como poética sobre la relación entre un hijo y una madre moribunda; la segunda, una mirada a la Moldavia postsoviética desde la voz de una niña adoptada, que le valió el Premio de Literatura de la Unión Europea, además de otros premios y reconocimientos tanto nacionales como internacionales.

